Para vivir mejor PSICOLOGÍA

La crisis económica afecta nuestras relaciones sexuales, en lo orgánico y en lo mental

Por el Lic. Mariano Vega Botter Neuropsicólogo

07/10/2018 -

Más allá de los grandes indicadores económicos, la actual crisis económica afecta, y mucho, a las personas, que durante los últimos años han percibido cómo se deterioraba su estado anímico, su sexualidad o sus relaciones sociales.

Así se refleja en un estudio realizado por un equipo de especialistas neuropsicólogos y sexólogos dirigido por el neuropsicólogo Isidro Pérez Hidalgo. La iniciativa del estudio surgió, cuando en 2009 comenzaron a advertir que los cambios de la economía estaban introduciendo en los pacientes que acudían a las consultas psicológicas pautas de conducta nuevas y alteraciones anímicas que estaban conectadas con la crisis.

Entre los pacientes que voluntariamente se han sometido a este estudio, los neuropsicólogos han verificado que en cerca del cincuenta por ciento de ellos el estado anímico ha bajado como consecuencia de la crisis, y también que ha han aumentado los cuadros de nerviosismo y ansiedad.

El estudio concluye que también se ha detectado un aumento del pensamiento obsesivo, que se caracteriza por el carácter forzado y que está relacionado con la inseguridad, y lo achacan también a las dificultades económicas.

Respecto de las relaciones sexuales, los expertos neuropsicólogos y sexólogos, han advertido que una sexualidad satisfactoria requiere un equilibrio psicológico y también satisfactorio, y que la ansiedad y la depresión interfieren en esas relaciones. Esas interferencias se producen en las diferentes fases del sexo, ya que empieza por el deseo, que disminuye como consecuencia de esos estados anímicos, y termina en la respuesta, tanto de hombres como de mujeres.

Los neuropsicólogos han comprobado también que la crisis económica, y sobre todo la disminución de los recursos, ha provocado un deterioro de las r e l a c iones sociales, ya que las personas hacen menos salidas, viajes, celebraciones y participan en menos actos en los que se encuentren con otros. Los neuropsicólogos han incidido en que el contacto humano es de máxima relevancia como factor de calidad de vida y en que es por sí mismo terapéutico y beneficioso.

Entre los pacientes que se han sometido al estudio, el 65 por ciento reconoce que su sueño ha empeorado, el 57 por ciento que han aumentado sus miedos, el 70 por ciento que sus relaciones de pareja han empeorado, y el 75 por ciento que su capacidad para disfrutar del sexo ha disminuido.

Dice el refranero que cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Más allá de que se trate de una frase hecha, cierto es que las épocas de vacas flacas siempre han repercutido directamente en las relaciones sexuales, en cierta medida al situar el estatus económico en una posición privilegiada.

El apetito sexual puede estar influido por la crisis económica, estar en una situación de desempleo afecta a la autoestima, quizás más al hombre por temas culturales. La pérdida del empleo y los problemas de dinero se traducen además, en insomnio, en ansiedad por no llegar a fin de mes.

En esta época de penurias se está notando un considerable aumento en las consultas y el motivo principal es el desgano y la pérdida del deseo. Se percibe más en los varones que en las mujeres. Si bien hace tiempo el deseo sexual hipoactivo en el hombre apenas estaba referenciado, la amenaza de perder el empleo o encontrarse en el paro ha propiciado un aumento de consultas, y la presencia en ellas de problemas de disfunción eréctil.

 
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