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“Hay afectaciones que se las puede controlar y otras que no”

Dr. Ricardo Passone. Oftalmólogo.

- 06:50 Puntos de Vista

El estrés es un síndrome de adaptación que sufre el cuerpo ante el medio ambiente en el que te toca vivir. Hoy indudablemente vivimos en una situación en la que todos nos vemos afectados por múltiples cosas: trabajo, economía, violencia social. Estas cosas afectan en distintas partes del cuerpo.

En la parte de oftalmología estamos viendo muchos pacientes con alteraciones del estrés, sobre todo en jóvenes y eso es lo más preocupante. Hay afectaciones que se las puede controlar y volver a la normalidad, pero hay otras que no. El caso más puntual es una enfermedad en la que se suma la cafeína o la nicotina, que da una pérdida muy abrupta de visión. Eso lo genera una situación de estrés.

Además hay una pérdida de la visión súbita cuando hay una alteración vascular provocada por el estrés, la presión alta o alguna situación de tensión emotiva. Se la denomina amaurosis fugaz, que es cuando un paciente deja de ver por un momento y después recupera la visión. Sin embargo esto está más ligado a la parte vascular, porque los ojos están ligados al cerebro porque son los que reciben la imagen. Nosotros vemos con el cerebro y se tramite a través de los ojos.

Estas reacciones la provocan alguna situación emotiva familiar, un accidente, un asalto o cualquier otra que genere angustia y tensión. Todo esto hace que la presión arterial tenga un pico importante, los vasos se achican y eso genera poca irrigación hacia la parte del centro visual y hace que de pronto se corte la visión. Es por un espasmo que genera la arteria que lleva la sangre al ojo.

Una vez que eso se restituye, pasa ese momento, la visión vuelve íntegramente. Sin embargo, es un aviso importante de que ese paciente necesita un tratamiento, y los que hacemos es derivarlo a la parte clínica, preferentemente cardiológica, en donde se analizará a fondo el problema. Una vez que pasan estas situaciones hay que ocuparse, porque hay algo en el organismo que requiere un mayor estudio.

Me retrotraigo a 50 años atrás y no existía el estrés. En 1983, cuando estudiaba medicina recién escuché nombrar esta palabra, porque inclusive los docentes lo planteaban como algo que venía desde Estados Unidos, que empezaba a aparecer recién en los libros, y ahí nos damos cuenta de que realmente el estrés es un mal de época. Antes no había tantas cosas que hoy nos llevan a tanto estrés.

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